viernes, 7 de diciembre de 2012
ESTAR EN BABIA
Parece ser que su procedencia viene del S.XI ó S.XII, cuando con cierta frecuencia los Reyes de León durante la Edad Media, visitaban Babia, región montañosa de la comarca leonesa y pasaban largas temporadas de verano.
Babia era un rincón placentero, bien comunicado y habitado por gente pacífica y leal al monarca.
Era lugar preferido para descansar y apartarse de los asuntos de palacio y de las intrigas de los nobles que se empeñaban en instaurar un régimen feudal.
Estas ausencias reales motivaban inquietud entre los vasallos y cuando preguntaban por su señor les respondían "el Rey está en Babia".
sábado, 10 de marzo de 2012
QUEDARSE SIN BLANCA

sábado, 21 de enero de 2012
EL HUEVO DE CRISTOBAL COLON
La leyenda cuenta que Cristóbal Colón ya de regreso a España, tras haber descubierto el Nuevo Mundo, estaba en la mesa con varios comensales, nobles españoles todos, y uno de ellos le insinuó maliciosamente:
“Sr. Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura”.
Colón no respondió a este comentario y solicitó que le trajeran un huevo y lo colocó sobre la mesa diciendo:
“Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna”.
Todos lo intentaron y vieron que siempre terminaba rodando por la mesa sin éxito, y le dijeron que eso era imposible de hacer, hasta que el huevo lo cogió Colón. Lo golpeó contra la mesa, colocándolo sobre uno de sus extremos y se quedó de pie.
Todos los presentes quedaron confundidos y entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla.
Esta expresión del huevo de Colón ha llegado hasta nuestros días y según la RAE, se define como:
"Cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio".
viernes, 8 de julio de 2011
ATAR LOS PERROS CON LONGANIZA
En el pueblo vivía un conocido fabricante de chorizos que se llamaba Constantino Rico "El choricero", cuya figura la inmortalizaría el pintor Bayeu en un tapiz que hoy se puede ver en el Museo del Prado.

"El choricero" tenía su factoría en la planta baja y trabajaban varias empleadas, y en una ocasión, una de ellas, en la que la prisa la acuciaba por las circunstancias, dicho perro estaría molestando y no se le ocurrió más que atarlo a la pata de un banco, usando una ristra de las longanizas que estaba embutiendo. En ese momento, entró un muchacho, hijo de otra de las trabajadoras a dar un recado a su madre y presenció boquiabierto la escena, salió rápidamente a divulgar el grito de " en casa del Tio Rico se atan los perros con longaniza".
La expresión, se hizo habitual en el pueblo y se difundió por toda España, y desde entonces se utiliza esta frase irónicamente cuando se hace ostentación de riqueza y derroche.



