lunes, 20 de enero de 2020

FAMILIA BELLIDO "HELADEROS"

En los primeros años del siglo XX, el pueblo de Onil no disponía de los medios y recursos suficientes para tener trabajo para todos los vecinos, por lo que algunas familias partían hacia otros lugares a "gelar".

Cuando llegaba el buen tiempo (de Abril a Sept.) se iban a fabricar y vender helado.




El matrimonio Luis Bellido Vila y Antonia Pérez Jordá, con sus dos hijos Jose Miguel y Luisa Bellido Pérez, arriba Teresa Juan Bellido y Ramón Esteve.



 Es el caso de la familia Bellido, que tuvo que trasladarse en varias ocasiones a la localidad de Mieres (Asturias), posteriormente lo hizo a Vigo, también a Irún y finalmente a Zaragoza.

Vicente Mira Esteve, marido de Luisa Bellido con el carrito ambulante en Irún.


El matrimonio Luis Bellido Vila y Antonia Pérez Jordá, se vieron obligados a trasladar su vivienda temporalmente a estas ciudades, cojían el tren y trasladaban parte de su mobiliario y enseres, desmontando la cama de hierro, junto con el colchón y sabanas.


Vicente Mira Esteve

Concretamente en Zaragoza fabricaban y vendían su propio helado, donde montaron la Heladería La Flor Valenciana en la calle Ramón Pignatelli nº 13 y disponían de un carrito de ruedas para la venta ambulante que solía situarse en la calle Alfonso I.


José Miguel Bellido Pérez en la tienda de Zaragoza



Jose Miguel con el carrito ambulante



Se les conocía como los Valencianos y el producto estrella eran los quesitos helados.


Luisa Bellido Pérez en Zaragoza

En una ocasión en tiempos de la Guerra Civil, la hija Luisa Bellido Pérez se tuvo que trasladar con el carrito de ruedas a las calles y plazas de Zaragoza, donde frecuentaban mucho la clientela y de repente comenzaron a sonar las sirenas de un posible bombardeo de los aviones de las Fuerzas Aéreas de la República Española.
La gente empezó a correr y a esconderse y Luisa se quedó sola porque no sabía que es lo que tenía que hacer, hasta que pasaron unas personas que le dijeron que se protegiera en el refugio mas cercano que pertenecía a una entidad bancaria.

Una vez pasó todo este acontecimiento, la gente comenzó a abandonar el refugio y a consecuencia del caos que se formó en Zaragoza, la hija como era tan joven estuvo perdida durante un día sin poder ver a sus padres.

La familia Bellido estuvo fabricando y vendiendo helado hasta entrada la década de 1940.


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