viernes, 29 de abril de 2016

ESTAMPAS FESTERAS XXXIX

Año 1967. Tio Vilaguill- Luisa Bellido- Anita





Vicente Berenguer, Mª Aurora Payá Rico y sus dos hijos





Capitanía Vizcaínos. Beatriz Solá y Mª José Rajadell





Esteban Hernández





Carmen Fernández y su hijo Esteban





Carmen y Esteban en Misa de filaes





miércoles, 27 de abril de 2016

ESTAMPAS FESTERAS XXXVIII


Telesfora- Pepica Juan Aleixandre- Antonia Olago Torres- Pepe Esteve "Barrios"- Virtudes Parrés- María Fuster.


Baile de Mucarases





Danzas populares


















Miguel Angel Gil- Fernando Timoneda



domingo, 24 de abril de 2016

ESTAMPAS FESTERAS XXXVII

Procesión día 23





Dia de la Mare de Deu





Noche de hogueras














Rostida de xulles





Tirando cohetes borrachos

miércoles, 20 de abril de 2016

ESTAMPAS FESTERAS XXXVI


Virgen de la Salud

Durante este mes de Abril se efectuará un ESPECIAL de “ Fiestas de Moros y Cristianos ”,  donde se expondrán en este blog fotografías de diversos años, tanto antiguas como más actuales de muchos actos comprendidos desde la noche de las hogueras hasta el día de la fuera. 

Todo el que quiera participar podrá facilitar algunas fotos para que sean subidas al blog de “Onil en mi memoria” y podrá mandarlas al siguiente e-mail: 

jralbero@hotmail.com 

En caso de no tenerlas escaneadas, se recogerían las fotos para su escaneo y me comprometo a devolverlas al día siguiente. 

Os animo a participar y espero vuestra colaboración.

José Ramón Juan


Tomás Gil rodeado de festeras.

Escuadra Vizcaínas Año 1974



Paco Llorens,Mª Carmen Bello y su hija. Capitanía Marruecos año 1988

Marruecos año 2003

sábado, 9 de abril de 2016

COSTUMBRES DE ANTES


En mis años de infancia, los años 40-50, Onil no tenía red de abastecimiento de agua potable por lo que había que ir con cántaros de barro y cubos de zinc, a buscarla a las fuentes como la de la Plaza Mayor, con su enorme árbol. ¡Era preciosa! A su alrededor se bailaban las danzas en Fiestas de Moros y Cristianos y el "dolçainer y el tabaleter" se sentaban a su sombra a tocar “la dança i el fandango”. Allí también se realizaba la "ballà de banderes" y los demás actos que ahora se hacen, pero sin el árbol y la fuente.




A los chiquillos nos encantaba amasar barro con el que hacer figuritas y cacharritos para hacer comidas, jugar a casitas y a tiendas; los alimentos eran hojas de árboles y hierbas. También jugábamos a saltar a la comba, jugar a cromos, a las canicas, a la pelota, bien botarla o bien a lanzarla contra una pared que tenía que recoger la de detrás en la fila, “a pillar”, “a peu en guerra”, a "la telleta", a subir y bajar las escaleras de la Iglesia de frente y también de espaldas y no podía faltar en Onil, faltaría más, ¡jugar con las muñecas!.



¿Y la trompa? Yo no supe hacerlo nunca, era más juego de chicos, pero había verdaderos expertos en hacer bailar la trompa que entonces era de madera con la punta de metal y se enrollaba en ella un cordón llamado "llença" que, al tirar de él, la impulsaba y la hacía girar sobre el suelo, además, eran capaces de cogerla en la mano sin que cesara de girar y devolverla al suelo siguiendo su giro. También era cosa de chicos jugar a hacer rodar el "cércol" (aro de metal normalmente, aunque también los había de madera, que se dirigía impulsándolo con un palo y más suerte era tener una especie de varita de hierro con un extremo en forma semicircular que se ajustaba a la forma del "cércol" y se le dirigía con mayor facilidad.



Algunas fechorías que hacíamos era ir a "furtar ametles de la rasa i albercocs verds" al bancal en que los hubiera. Había que estar atentos no fuera a ser que nos pillara con las manos en la masa el tío Madruga, que era el guarda de campo. También a veces nos daba por quitar "els trestalladors" de las acequias de riego y cambiarlos de sitio; no sabíamos el daño que causábamos con ello a los regantes de turno.

Algo que nos gustaba mucho a mis hermanas y a mí, desde siempre, fue entrar a la fábrica de mi abuelo, Santiago Molina, y charlar y mirar los trabajos que se hacían. Así conocimos de primera mano la fabricación de las muñecas, desde las de serrín a las de plástico, pasando por las de cartón piedra y gachas. Todo el proceso: moldeado del prototipo que en un principio hacía mi abuelo, hacer los moldes, etc. La sección de las gacheras era especialmente atractiva para nosotras pues se untaban las manos con gachas para impregnar el cartón previamente remojado y ajustarlo al molde con una especie de "boix" metálico, los deditos de las manos hechos uno a uno, y al molde y golpes con el "boix" para juntarlos a las palmas de las manos. El secado al sol o en una estancia que había en la fábrica, especie “d’alcabó”, que se calentaba con fuego de leña de un horno, cuando llovía.

En verano no había clase, como tampoco en Navidades y Semana Santa, pero el veranear, al menos en mi casa, consistía en bañarnos en la balsa de riego que había en la huerta de mi abuelo. Agua fría recién salida del pozo, los pelos como escarpias, ¡Dios mío, qué fría estaba aquella agua!.

De pequeñas, yo tendría unos 6 años, recuerdo que íbamos a pasar algunos días a la finca de unos primos de mi padre, L’Arcà, era una delicia; tenía y creo que aún está, una balsa para riego enorme con un agua fría que venía desde el nacimiento allí cerquita; en ella nos bañábamos.

Recuerdo nuestros juegos con los primos Pedro José y Paquito, poner el vino y la sandía a refrescar en el “bassonet”, previo a la balsa, cómo lavaban la ropa en el lavadero que había a continuación, las moras que cogíamos y comíamos de las zarzas al borde del camino, los piñones del pino que estaba al borde de la era, pero sobre todo, el aroma de pinos y monte que entraba por el ventanillo del dormitorio que abríamos al despertar. Todavía hoy, cuando a veces paso por algún paraje que huele así y voy con alguna de mis hermanas digo: “Para un momentet,.... olora,…mmmmm!!! No sents? És l’oloreta de L’Arcà” Han pasado más de 60 años. ¡Era fabuloso!


Ya jovenzuelos, durante las vacaciones, nos juntábamos la pandilla de amigos por las tardes, íbamos a pasear a la Virgen y a la calle Nueva (actual Avda. de la Constitución), subíamos a la terraza del casino y comíamos pipas y, si tan, tan, tomábamos una Coca-Cola, no había para más; pero nos lo pasábamos de miedo. Ah! y los guateques: un tocadiscos (discos de vinilo de una canción por cada cara), en casa de algún amigo y a bailar y reírnos. ¡Fantástico!.

Hay otra celebración que recuerdo y ya se ha perdido debido a las reformas de la Iglesia (como institución): "El dissabte de Glòria" (ahora se celebra la Resurrección el Domingo, pero entonces era el sábado cuando se celebraba) y el Domingo de Resurrección, era el “día de mona”. Es de resaltar, por lo que lo gozábamos, la celebración de la Pascua de Resurrección yéndonos a comernos “la mona” el domingo de Pascua ,1º día de Pascua, en que íbamos de todo el día, ¡siempre con una persona mayor! (y había también 2º y 3º día de Pascua!). 


El citado “Dissabte de Glòria”, los chiquillos y chavalones esperaban a la entrada de Onil, al comienzo del Carrer Portal, armados de mazas de madera y cuando las campanas volteaban a Gloria a las 10 en punto, subían en tromba, tocando con las mazas en las puertas de todas las casas. Los dueños de las casas no permanecían indiferentes: escoba en mano atizaban a quien pudieran alcanzar, porque claro, se acercaban las Fiestas y se había pintado la casa y dado barniz a las puertas y los chavales no tenían piedad con las puertas. Otro recuerdo olfativo relacionado con esa época del año, no puedo pasar por un sitio en que se esté pintando una casa sin que me venga el recuerdo de "Ja s'acosta el día de la Mare de Deu". Eso y el borneo en flor que colgaba de la tapia de la "Casa L'Hort" son para mí preliminares de las Fiestas.

Estas cosas ya pasaron pero muchas personas aún las retenemos en nuestra memoria.

Marisa Fernández Molina